Testimonio de Miguel Ángel López

Miguel Angel  

INFLUENCIAS DE UNA MALA AMISTAD

 

 

A todo el mundo nos han avisado en algún momento de tener cuidado y seleccionar las compañías de que nos rodeamos, en muchos casos por su nefasta influencia y más que seguras malas consecuencias.

El primero en advertirme fue mi padre (ESE VOLCAN DE SABIDURIA POR SU EXPERIENCIA DE LA VIDA) como es lógico pensar con catorce años, que todo lo sabemos ni caso.

Nos hacemos acompañar prácticamente a todos los sitios que nos permiten estar en compañía de este maldito amigo (TABACO).

Nos da seguridad, personalidad, caché etc. Es todo mentira, con el tiempo te das cuenta de que te está engañando continuamente.

 

Cuando quieres analizar la situación de esta malísima relación, te das cuenta de que te está arruinando la salud, la economía y por no dejar de ver, que donde antes eras bien recibido con este incómodo amigo y quedabas bien presentándolo en reuniones, eventos y demás actos sociales ahora no somos bien recibidos, e incluso nos miran mal o no nos dejan particiapar.

Nos obligamos a pasar por innumerables situaciones incomodas (frio, calor, etc.) para estar un rato a su lado inhalando su humo, que en muchas ocasiones tan felices nos hace.

Intentamos apartarnos de el en muchas ocasiones, pero aun viendo todos los perjuicios que nos aporta, el divorcio no llega porque seguimos queriendo y echándolo de menos.

El problema gordo viene cuando se alía sin consultarte y te pone los cuernos con su desagradable nuevo amigo (CANCER)

Aquí es donde el problema llega de verdad.

Te encierran, te mutilan, te torturan. Un verdadero calvario donde no ves fin.

Esto es solo una muestra de los muchos daños colaterales que se producen en un intento de fuga, para apartar su mal.

Ahora después de seis meses de calvario y casi repuesto, todavía sufriendo, algunas de las torturas impuestas, para poder terminar con este fracasado, compromiso de lealtad a tan terrible compañero.

Estoy contento por haber roto nuestra relación pero lo sigo echando de menos.

Tengo que estar y lo estoy, profundamente agradecido a mi esposa y gran amor, que no me ha dejado en ningún momento, permaneciendo día y noche a mi lado sufriendo lo que no está escrito.

También a todos los profesionales de la Fundación Jiménez Díaz por su gran trabajo y trato, tanto profesional como personal.

Es necesario resaltar también la gran labor que desempeña la ASOCIACIÓN REGIONAL MADRILEÑA DE ATENCIÓN Y REHABILITACIÓN DE LARINGECTOMIZADOS - ARMAREL- por su interés totalmente desinteresado y beneficioso para los que hemos pasado por esta operación.

Un abrazo muy fuerte para mis familiares y amigos que durante mi convalecencia, me estuvieron apoyando y animando. Gracias.

 

Miguel Ángel López.