Testimonio de Luis Sancho

 luis sancho    

Bienvenidos a la página de la Asociación ARMAREL.


Me llamo Luis Sancho Jiménez y voy a hacer un corto relato de mi conocimiento y afiliación a la Asociación en la que actualmente estoy ayudando como voluntario.

Mi odisea de operaciones comenzó el 15 de abril de 2002 y ha continuado hasta en SIETE ocasiones, llegando al 19 de junio de 2005 cuando me hicieron  la laringectomía total.  En ese momento estando en el Hospital 12 de octubre de Madrid, recibí la visita de dos voluntarios de ARMAREL que hoy día son compañeros. Ellos son Julián y Saturnino, le dejaron una tarjeta de la Asociación a  mi esposa, para que cuando terminara con la radio y la quimio, fuera por allí para aprender a hablar.

 

Termine en octubre de 2005  con radio y la quimio  y fui a conocer la Asociación, ya desde el primer momento me enseñaron a pronunciar las sílabas mas usadas  por los que hemos podido aprender a hablar: PA, PE, PI, PO, PU.

Al cabo del tiempo, no puedo precisar cuanto tardé en aprender a hablar, pero como seguían visitando el Hospital, me  uní a ellos  y también visité a los  recién operados, en ese momento me pude dar cuenta de cuanta falta de información tenemos cuando salimos del hospital.

Me ha llegado a preguntar una enfermera como hablábamos nosotros.  Esa parte de ayuda es la que se tratamos de darte en la asociación, la que no encuentras en los libros, la aprendes con la experiencia de todos los laringectomizados.

En esas visitas a los hospitales nos ha pasado de todo, desde pedirnos un doctor que fuéramos a hablar con un paciente que le iban a dar el alta para que viera como hablábamos, hasta  ponernos de ejemplo por ver que unas personas que estaban operadas como sus familiares (padres, maridos esposas, etc.), podían hablar y hacer una vida normal. Comer, beber, salir y en resumen, disfrutar de la vida como lo hacíamos antes de la operación, al enfermo le cambia la cara cuando nos ve entrar (Julián siempre lleva corbata y eso impresiona cuando estás en la cama y con una cánula en la garganta).


Pero no quiero dejar pasar las TRES VECES QUE NOS HAN ECHADO  de la habitación los familiares de los operados, diciendo que ellos eran suficientes para atender y ayudar a la persona que estaba en la cama. En una ocasión cuando volvimos a la semana siguiente, el hijo nos  habló y reconoció que no había estado bien su padre al echarnos.


En este momento voy todos los días a la Asociación y me he metido tan de lleno que ahora soy el Secretario  y tengo una gran  alegría cuando veo que un laringectomizado empieza a decir las primeras sílabas y me recuerda cuando empecé yo.


Espero que entre todos  consigamos que cada vez seamos más socios y colaboradores para poder ayudar a la mayor cantidad de operados posible.

Saludos y fuerte abrazo para todos de vuestro amigo y compañero.

Luis Sancho